PROPUESTA EDUCATIVA
CICLO BÁSICO
El Ciclo Básico abarca 1°, 2° y 3° año y es la etapa donde se consolidan las bases para toda la escolaridad secundaria. Nuestro objetivo es brindar una formación que permita desarrollar a nuestros estudiantes el pensamiento crítico, la responsabilidad y las habilidades de estudio necesarias para aprender con autonomía.
Equipo directivo, coordinación, docentes, preceptores y equipo de orientación escolar trabajan juntos para seguir el proceso de cada estudiante, ajustar estrategias y sostener el vínculo con las familias. Además de los contenidos, se trabaja la organización del estudio, la expresión oral y escrita, el trabajo en equipo y la resolución de problemas de manera pacífica.
Aprender a convivir y valorar las diferencias forman parte del aprendizaje tanto como las materias académicas, por eso trabajamos permanentemente en sostener y mejorar los vínculos entre los distintos integrantes de la comunidad educativa.
En la escuela buscamos que los estudiantes logren una participación activa, manifiesten respeto por las normas de convivencia y asuman un compromiso constante con las tareas.
El Ciclo Básico es un período de adaptación y crecimiento. La meta es que al finalizar 3° año cada alumno llegue con herramientas sólidas para afrontar el Ciclo Orientado con mayor confianza.
ELECCIÓN DE LA ORIENTACIÓN EN COMUNICACIÓN
La decisión de optar por la Orientación en Comunicación fue tomada por el equipo directivo y el cuerpo docente en la reunión institucional realizada el 16 de febrero de 2011. Allí se discutieron y elaboraron los fundamentos de la elección:
• La Trayectoria Institucional: la escuela fue construyendo su identidad institucional basada en la formación específica en Comunicación y Diseño Gráfico. Esta propuesta educativa diferencial se constituyó en el rasgo que representa y se reconoce al Instituto Integral Modelo.
• Necesidades e Intereses de la Comunidad Educativa: estos espacios de formación dieron respuesta a una demanda creciente de los alumnos y sus familias, quienes fundamentan, hasta la actualidad, la elección de la institución escolar en su proyecto pedagógico. Los medios de comunicación y las tecnologías digitales de la información tienen un lugar protagónico en la configuración del entorno material y simbólico de nuestras sociedades al intervenir tanto en la producción de bienes y servicios como en los procesos de socialización. La multiplicación y densificación cotidiana de las tecnologías comunicativas e informacionales expresan unos nuevos modos de organizar y construir los sentidos sociales que articulan la experiencia cotidiana de la vida en comunidad. La cultura mediática, la sociedad de la información, la era digital, son modos de nombrar y conceptualizar unos procesos caracterizados por cambios profundos y acelerados que transforman centralmente los modos de vincularse, de significar, de producir, de circular y acceder a la información y de producir conocimiento.
La multiplicidad de saberes que circulan por canales paralelos a la escuela, y que implican una diversificación y difusión del saber están planteando un desafío profundo para la institución escolar. González Ruiz argumenta que “la educación posibilita un procesamiento analítico, crítico y creativo de la formas visuales (…) Para contribuir a una maduración intelectual y perceptiva, y a una estimulación del imaginación, de la intuición y de la creatividad es imprescindible la movilización de las potencialidades que nutren los sentidos de la vista”.(1) Siguiendo a Ana Abramowski (2) sostenemos que “se trata, junto con los alumnos, de enseñar y aprender a mirar, escrutando las imágenes desde distintos ángulos desarmándolas, rearmándolas, imaginando con ellas y a partir de ellas; sin perder de vista que del mismo modo que las palabras, las imágenes son colectivas y se comparten. Si tenemos presente que lo visible es algo que se produce, y que, al lado de toda visibilidad habrá siempre una invisibilidad, constataremos que al lado de toda pedagogía de la imagen habrá también una política construyendo una mirada - y no cualquiera - del mundo”. A partir de esta perspectiva multidisciplinaria se propuso también la elección del Espacio de Opción Institucional “Arte y Comunicación”. Este espacio curricular apunta a favorecer:
• Los procesos de producción de significados que interroguen esta cultura visual.
• Generar espacios que permitan el abordaje de estos nuevos modos de percibir y conocer, caracterizados por recorridos no secuenciales, multiplicidad de conexiones que entrecruzan formas, colores y espacios.
• Abordar la producción de una perspectiva que transforma la lectura en escritura. En consecuencia, se trata de “darse un tiempo en el trabajo con imágenes, proponer otro registro, otra textura, luminosidades y opacidades” (3) Desde esta perspectiva, la producción gráfica no es el desarrollo de las habilidades técnicas sino una instancia de construcción de discursos que ponen en juego las nuevas narrativas de que está hecha la experiencia de los jóvenes. La hegemonía visual del escenario cultural actual solicita un espacio curricular en el que no sólo se analicen sus particularidades sino también en el que se introduzca al estudiante en las formas de producción y circulación, promoviendo la lectura crítica y desmitificadora de sus mensajes.
El análisis y la producción de diversas formas de expresión de la imagen contribuyen a la educación perceptual en los diferentes planos de la significación distanciando al alumno de la mera lectura lineal del fenómeno visual. Se trabaja en este sentido el universo de las construcciones identitarias y de las representaciones desde la producción, gestión y diseño de estos nuevos sentidos. Tomar el desafío de construir los propios relatos y cuestionar e interpelar los discursos que circulan socialmente. El signo visual, en tanto envase y forma de contenidos significantes así como objeto mismo de significación, constituye el eje de esta propuesta curricular.
(1)Gonzalez Ruiz, Guillermo (1994) “Estudio de Diseño. Sobre la Construcción de las ideas y su aplicación a la realidad” Emecé Editores, Buenos Aires (2) (3) Abramowski, Ana (2006) “El lenguaje de las imágenes y la escuela ¿Es posible aprender a mirar? Revista Monitor N°13
EL BACHILLER EN COMUNICACIÓN
El Bachiller en Comunicación (4)
Las Ciencias de la Comunicación conjugan saberes multidisciplinares en tanto contemplan el estudio y la apropiación de los conocimientos acerca de las dimensiones cultural, económica, política, social (interpersonal y comunitaria), histórica, técnica e institucional de Los Procesos de la Comunicación Humana en Contextos Socioculturales Variados. En consecuencia, la Orientación en Comunicación se propone la formación de los estudiantes en habilidades para un análisis situado de los procesos comunicacionales a partir del cual adquieran y desarrollen capacidades para:
• Reconocerse como sujetos productores de sentidos.
• Participaren de la vida ciudadana.
• Apropiarse de manera permanente de nuevos conocimientos.
• Desempeñarse en tareas y actividades de diversos ámbitos comunicacionales: institucionales, comunitario, de las políticas públicas culturales y de los medios de comunicación masiva.
• Continuar estudios superiores en este campo u otros relacionados (teniendo como base formativa el conocimiento de las áreas, temas y especialidades que lo constituyen).
(4) Diseño Curricular de Educación Secundaria. Tomo 13 Pág. 2-3
INSERCIÓN LABORAL: La Revolución Informática y la Sociedad de la Información
El desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI ha generado (y lo seguirá haciendo) transformaciones que modificaron pautas de producción, de trabajo y de organización de la vida cotidiana. Han surgido nuevas formas de ejercicio de la ciudadanía y de vinculación e interacción social que requieren de las generaciones más jóvenes (los “nativos digitales”) formas de alfabetización, aprendizaje y producción de conocimientos de una complejidad y diversidad que constituyen un verdadero desafío para el Sistema Educativo. La revolución informática-digital ha dado lugar a tres cambios fundamentales en las pautas laborales:(5)
1. “De la esfera de lo material y tangible al mundo de las ideas”. En la era de las sociedades posindustriales gran parte del empleo gira en torno a la creación y manipulación de símbolos a ideas.
2. “Sustitución de habilidades mecánicas por habilidades comunicativas”. La revolución informática demanda recursos humanos con cualificaciones comunicacionales como saber expresarse correctamente en forma oral y por escrito y saber emplear las tecnologías informático-digitales.
3. “Descentralización laboral”. Muchas personas pueden trabajar, prácticamente, en cualquier lugar (oficinas virtuales). Los trabajadores creativos y de alta formación ya no requieren un control directo sobre sus actividades.
A contracara de estas condiciones se encuentra un gran porcentaje de la población que no logra capacitarse ni especializarse suficientemente y permanece en el “sector sumergido” de la economía brindando servicios que requieren de una baja o ninguna cualificación en condiciones de alta precariedad laboral. El Mercado de trabajo polarizado demanda de los sujetos capacidades para incorporarse o generar propuestas laborales innovadoras, críticas y sustentables. El escenario de una economía global digitalizada junto a una cultura de la “hiperinformación” exige habilidades para la participación ciudadana basadas en el aprendizaje de criterios para la selección, el manejo, la producción y la transmisión de información.
(5) Macionis, John y Plummer, Ken. Sociología Cap. 15 “Economía, Consumo y Empleo” Editorial Prentice Hall – Pearson Educación. Madrid 2011


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